El marido regresó de la ciudad de hacer sus gestiones y no hubo ningún comentario.
Los días siguieron igual, con el trabajo en la finca y las conversaciones banales.
A pesar de ser una casa de campo muy grande, de 2 pisos, ellos dormían en la habitación contigua a la mía.
Algunas noches oía los suspiros de ambos cuando estaban en pleno juego sexual.
Yo empezaba a tocarme suavemente, a calentarme, y conforme les iba oyendo pues más gorda y mojada se ponía mi polla con lo que al final llegaba un momento en que ya no aguantaba más de oirlos follar y terminaba masturbándome.
A los pocos días, en la cena, la señora comentó que el sábado siguiente, en un pueblo muy cercano de una amiga suya, se celebraban las fiestas con verbena, baile y barbacoa y que le apetecía mucho ir y ¿qué nos parecía a nosotros la idea?
El marido dijo que sí que le apetecía y yo por supuesto que también.
Cuando llegó el momendo de irnos a la fiesta. La señora iba vestida con una falda bastante corta, una blusa muy ajustada medio abierta y unos zapatos preciosos de tacón. Iba que rompía, como digo yo normalmente.
Yo sólo con imaginar las tetas grandes, duras y con los pezones durísimos y de punta me ponía a parir.
El pueblo estaba superanimado pues al ser verano y en fiestas, estaba lleno de veraneantes y gente de toda la comarca.
Nos dirigimos a casa de la amiga, aparcamos el coche en su garaje, saludamos a ella y a su marido y ya, andando fuimos paseando por las calles galardonadas de fiesta.
Los amigos eran una pareja más jóven, de unos 30 años, supersimpáticos y amables.
Cenamos de picoteo por la barbacoa con cerveza fresca y una buena botella de vino de Burdeos. Yo casi sin alcohol, pero comer, comer sí.
Luego orquesta, baile y algunos cubatas....Estuvo muy bién la noche y sobre las 3 para casa. Nos despedimos de nuestros amigos y con el coche salimos para la finca.
En el coche el marido comenzó a meterle la mano derecha entre las piernas, bajo la falda supercorta. Ella se la levantaba más para que pudiera meter bien la mano. Ella comemzó a abrirse los botones de la blusa y se sacó las tetas mientras le tocaba la polla al marido.
Yo estaba alucinado de ver lo que estaba sucediendo dentro del coche pero más todavía al oir al marido decirme:
- Jose Antonio: Si te apetece tocar a mi mujer puedes hacerlo pues ella lo está deseando y yo también.
Yo, que iba en el asiento de atrás, empezé a tocarle el cuello y bajar mi mano a las tetas que las tenía muy duras. Ella se removía de placer y se frotaba la mano de su marido sobre su sexo.
Llegamos a la finca y rápidamente subimos a la habitación. Me invitaron a entrar en la suya. Ella comenzó a desnudarme mientras su marido ya estaba acostado, desnudo en la cama y masturbandose al vernos.
Yo estaba superexcitado al verme en ésa situación y comencé a mamar los pezones de la señora y a pasar mis dedos por su clítoris todo mojado y duro.
Al momento noté que una mano estaba masturbandome poco a poco....era la mano del marido. Yo me dejé hacer y cuando pude le cogí yo su polla bién grande y dura y comencé a masturbarlo despacio.
Ella me acostó en la cama y se puso a la altura para que su sexo estuviera encima de mi cara y me dijo: Mámame todo el clítoris
Yo , encantado, así lo hice saboreando sus fluidos mientras el marido la estaba penetrando desde atrás y yo tocandole los testículos
Notaba las embestidas del marido hasta que éste se corrió.
Luego ella se acostó sobre mí, cogió mi polla bién gorda y se la metió toda dura y mojada hasta el fondo de la vagina. Yo la cogía por los glúteos y dando embestidas fuertes, restregando su clítoris sobre mi...al cabo de unos cuantos golpes y oyendole decir...más fuerte, más fuerte... nos corrimos juntos. Fué maravilloso.
Al finalizar quedamos en repetirlo en otra ocasión.